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18.11.2011

LA APNEA DEL SUEÑO, PUEDE PROVOCAR PROBLEMAS CARDIOVASCULARES, DIABETES, DEPRESIÓN ADEMÁS DE UN MAYOR RIESGO DE SUFRIR ACCIDENTES DE TRÁFICO

LA APNEA DEL SUEÑO, PUEDE PROVOCAR PROBLEMAS CARDIOVASCULARES, DIABETES, DEPRESIÓN ADEMÁS DE UN MAYOR RIESGO DE SUFRIR  ACCIDENTES DE TRÁFICONueve de cada diez personas con apnea, no están diagnosticadas.

 

     El ronquido es un fenómeno acústico que tiene lugar durante el sueño como consecuencia de la vibración de estructuras de la vía aérea superior al paso del aire. Se estima que el 50% de los varones y el 25% de las mujeres lo presentan.

     El ronquido recurrente, que se produce todas las noches, es el que nos debe preocupar (diferenciándolo del ronquido ocasional provocado por el cansancio o el consumo ocasional de alcohol que no tiene ninguna importancia) y debe ser motivo de consulta médica ya que puede ocultar un SAOS (Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño).

     Un dato que llama enormemente la atención sobre el SAOS, es que además de su elevada frecuencia (2-6% de la población -un 2% de los niños lo padecen-), existe una gran parte sin diagnosticar ni tratar. En España se estima que el número de personas que padecen SAOS está entre 1.200.000 y 2.150.000, sin embargo, sólo se ha diagnosticado y tratado menos del 10% de esta población. Es decir, 9 de cada 10 pacientes con SAOS no lo saben.

     El ronquido además puede ser el detonante de otras enfermedades, un estudio reciente publicado en la revista ‘Sleep’ revelaba que las personas que roncan son más propensas a sufrir ataques cardíacos y otros problemas cardiovasculares, hipertensión, obesidad y  diabetes. Además, la SAOS aumenta el riesgo de sufrir accidentes de tráfico, porque el enfermo se queda dormido al volante.

     El ronquido comporta, además de los riesgos en el ámbito de la salud, grandes problemas sociales, según la Asociación Británica del Ronquido y la Apnea del Sueño, las personas que roncan privan a su pareja del equivalente a dos años de sueño por cada veinticuatro años de vida en común, por este motivo, es común que las parejas de las personas que roncan,  duerman en habitaciones separadas. Se estima que el 10% de los divorcios s están relacionados directa o indirectamente con los ronquidos y los problemas de insomnio que sufre la pareja. Un ronquido nocturno puede alcanzar más de 80 decibelios y es equiparable al rugido de un motor de gasoil.

     USP Sagrado Corazón, cuenta con la Unidad de Estudio del Sueño, en la que se tratan de forma multidisciplinar e integral la Apnea y los múltiples trastornos relacionados con el sueño. Esta unidad, está formada por especialistas en Neurología, Neumología,  Otorrinolaringología y cardiología, con objeto de estudiar el propio trastorno del sueño y todas las patologías asociadas al mismo.

     El Dr. Antonio Abrante, Co-Director del Servicio de Otorrinolaringología de USP Sagrado Corazón,   define el SAOS, como un cuadro de somnolencia excesiva, trastornos respiratorios, cardiacos, metabólicos o inflamatorios secundarios a episodios repetidos de obstrucción de la vía aérea superior durante el sueño. Esta obstrucción se produce por el colapso de las partes blandas de la garganta, lo que determina hipoxemia (disminución de los niveles de oxígeno en sangre), interrupciones del sueño no conscientes y somnolencia y cansancio diurnos.

      El Dr. Abrante nos apunta como factores que predisponen a padecer esta enfermedad: la edad (a mayor edad más posibilidades de SAOS), la obesidad, el sexo (varón), las alteraciones anatómicas de la vía aérea superior (desviaciones del tabique nasal, aumento de tamaño de los cornetes, presencia de pólipos nasales o de otros tumores, aumento de tamaño del tejido adenoideo –vegetaciones-, aumento del tamaño de las amígdalas, aumento del tamaño de la úvula (campanilla), enfermedades linguales, enfermedades laríngeas, malformaciones maxilofaciales), dormir en posición de decúbito supino (boca arriba), consumir alcohol y consumir medicamentos relajantes.

     Los síntomas y signos más frecuentes que presentan estos pacientes son: ronquidos, pausas respiratorias presenciadas, episodios asfícticos, despertares frecuentes nocturnos, sueño no reparador, cefalea matutina,  excesiva somnolencia diurna y dificultades de concentración.

     El diagnóstico definitivo del SAOS, nos comenta el especialista,  se realiza mediante técnicas específicas como la polisomnografía (registro de pausas respiratorias durante el sueño),  y es importante una exploración en busca de trastornos de la orofaringe y cuello  por lo que debe ser estudiado por un otorrinolaringólogo.

     El SAOS aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares (hipertensión arterial, insuficiencia cardíaca, cardiopatía isquémica, accidente vascular cerebral) y aumenta el riesgo quirúrgico.

     Los pacientes con SAOS tienen un mayor riesgo de sufrir un accidente de tráfico triplicando el de la población general. Es la somnolencia al conducir la que determina el riesgo de accidentes.

     En resumen, comenta el Dr. Abrante, el SAOS reduce la calidad de vida y aumenta el riesgo cardiovascular por lo que debe ser siempre tratado. Los objetivos del tratamiento deben ser: mejorar la calidad de vida, disminuir la somnolencia, el riesgo cardiovascular y de accidentes de tráfico.

     El Dr. Abrante, expone las medidas generales para paliar la enfermedad y en caso de no ser efectivas, se tendría que recurrir a la cirugía.

     Las medidas profilácticas generales, son la abstinencia de alcohol y tabaco (sobre todo su consumo por las noches), evitar medicamentos como las benzodiacepinas, no dormir en decúbito supino (boca arriba), incorporar la cabecera de la cama 30 grados también puede ser útil, y la pérdida de peso.

     La cirugía está indicada cuando existen alteraciones anatómicas claramente relacionadas con el SAOS (hipertrofia adenoidea obstructiva y/o hipertrofia amigdalar obstructiva –muy frecuente en los niños-, desviación septal, hipertrofia de cornetes, poliposis nasal, etc.).

     Otra medida para paliar los ronquidos es la CPAP (presión positiva continua en vía aérea),  consiste en introducción de aire ambiental a presión (mediante mascarilla facial)  en la vía respiratoria superior para evitarse su colapso. La administración requiere estar conectado a un compresor que genera la presión. Para que la CPAP sea efectiva  necesita usarse un mínimo de  4 horas cada noche.

     No existe ningún fármaco específico para  el tratamiento del ronquido ni del síndrome de apnea del sueño. Como conclusión, comenta el Dr. Abrante, el paciente con sospecha de padecer SAOS debe ser estudiado en un centro de referencia y por un equipo multidisciplinario (Otorrinolaringólogo, Neumólogo, Neurólogo y Cardiólogo). USP Sagrado Corazón cuenta con una Unidad multidisciplinar del sueño, dedicada a estudiar la Apnea del Sueño, además de otros trastornos relacionados con el sueño.

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