La facultativa fue perseguida y amenazada por una paciente después de negarse a prescribir un medicamento sin indicación clínica. El Sindicato Médico de Sevilla reclama un refuerzo de las medidas de seguridad en los centros sanitarios.
Una médico de familia del Centro de Salud de Palmete, en Sevilla, tuvo que refugiarse en su despacho y cerrar la puerta con llave después de sufrir una grave agresión mientras desarrollaba su actividad asistencial. Los hechos ocurrieron el pasado 22 de julio, alrededor de las 14:30 horas, según ha denunciado el Sindicato Médico de Sevilla.
La facultativa atendía a una paciente que había acudido al centro por una herida en una pierna y que solicitó además la prescripción de clonazepam. Tras comprobar que el día anterior había tratado de conseguir el mismo medicamento en otro centro sanitario y que no existía indicación clínica para su prescripción, la médica decidió no emitir la receta.
Según el relato difundido por el Sindicato Médico de Sevilla, la negativa desencadenó una reacción violenta. La paciente comenzó a lanzar mobiliario, incluida una silla, contra la profesional, que consiguió esquivar los objetos y abandonar la consulta.
La situación continuó en los pasillos del centro, donde la facultativa habría sido perseguida mientras recibía amenazas, algunas de ellas dirigidas también contra sus familiares. Finalmente, consiguió entrar en su despacho y permaneció encerrada bajo llave hasta la llegada de la Policía Nacional, encontrándose en un fuerte estado de ansiedad.
El sindicato señala además que la misma paciente habría protagonizado un incidente similar durante la jornada anterior en otro centro sanitario, también después de que un facultativo se negara a prescribirle el mismo medicamento. En aquella ocasión, la presencia de un vigilante de seguridad habría contribuido a que la situación no fuera a más.
El Sindicato Médico de Sevilla ha denunciado especialmente que, en el momento en que se produjo el episodio, el Centro de Salud de Palmete no disponía de vigilancia de seguridad, ya que este servicio únicamente estaría disponible durante determinadas horas de la mañana.
La organización reclama al Servicio Andaluz de Salud medidas como una vigilancia permanente en los centros considerados de mayor riesgo, protocolos de seguridad más eficaces, una revisión de las estrategias de prescripción de medicamentos especialmente sensibles y una respuesta institucional más firme frente a quienes agreden a los profesionales sanitarios.
Este nuevo episodio se produce apenas una semana después de que el propio sindicato denunciara otra agresión a una médica del Servicio de Urgencias del Hospital Universitario Virgen del Rocío, lo que vuelve a poner en primer plano el problema de la violencia contra los profesionales sanitarios en Sevilla.
Las agresiones, amenazas y coacciones contra médicos y demás profesionales sanitarios constituyen un grave problema que afecta no solo a quienes las sufren directamente, sino también al funcionamiento y a la calidad del propio sistema sanitario.
Desde el Real e Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Sevilla reiteramos la necesidad de garantizar que los médicos puedan desarrollar su labor en condiciones de seguridad y recordamos la importancia de denunciar cualquier agresión, amenaza o intimidación sufrida durante el ejercicio profesional.
Ningún profesional debería tener que encerrarse bajo llave para poder ejercer la medicina con seguridad.



