Portada » Actualidad » Menos es más

Menos es más

«El toreo es el arte de la distancia y es imagen y escuela de la vida. Las personas, la sociedad, las circunstancias y los sucesos son como los toros; cada una tiene su distancia en su momento, y el arte de la vida está en conocerlas y respetarlas.

Para salir por la puerta grande hay que guardar las distancias.»

No temas. Los miedos impiden vivir.” (1995).

Carlos GONZÁLEZ VALLÉS

 Que cierto es que las muletillas, no sólo en el toreo, permiten pensar, ¿verdad? Cuando se le pregunta a alguien en directo sobre una cuestión esa frase repetida o latiguillo proporciona unos valiosos segundos de reflexión adicional que permite hallar la respuesta correcta, ¡quién lo diría! Es un hábito que sirve para enfatizar nuestro discurso, ¿vale?, y también para evitar bloqueos mentales… ¿Qué te íbamos a decir? ¡Ah, sí! Y que al mismo tiempo intenta conseguir la complicidad del oyente, pero no hagan mucho caso.

También es cierto que en otras ocasiones puede poner de manifiesto, a modo de lapsus inconsciente, lo que deseamos ocultar y no es que lo digamos nosotros. Podría ser interesante hacer un estudio profundo al respecto, pues los matices a investigar son muchos, no sabemos si nos estamos explicando. Así, podríamos preguntarnos por qué los futbolistas suelen comenzar a responder en las entrevistas diciendo: “La verdad es que…” o por qué algunas famosas del momento van siempre con su inseparable: “O sea…”.  Y el caso es que no hay nadie que esté totalmente libre de ellas. Las entrevistas televisivas son, una auténtica mina en este sentido, pero es que, verdaderamente, cumplen una función pleonástica, ¿se nos entiende?

Hoy hablaremos de las muletillas de moda. Algunas provienen de fuentes eruditas, pero suele ocurrir que su autor haya sido olvidado. Seguro que han oído eso de “salir de nuestra zona de confort”, aunque probablemente no muchas personas lo relacionaran con los trabajos del ya desaparecido sociólogo y filósofo Zygmunt Bauman. En cambio, hay otros estribillos cuyo origen se desconoce y probablemente se crearon en la intimidad del hogar, en el fragor del trabajo o en una relajada comida con amigos. Entre éstos encontramos la ubicua: “No me da la vida…”. Con esta expresión la persona hace referencia a su desánimo ante la dificultad manifiesta para gestionar el tiempo del que dispone y conseguir realizar aquello que tiene encomendado. En la parte positiva podemos subrayar el deseo que tiene de cumplir sus tareas, pero en el aspecto negativo aparece la rendición ante lo que considera un obstáculo insalvable.

Nos encontramos ante un mal propio de nuestra época. El estilo de vida actual se encuentra muy alejado de la calma y tranquilidad habituales de siglos anteriores. En ellos una persona podría vivir hasta su muerte sin salir de su comarca ni relacionarse con más de un puñado de familiares, amigos o conocidos. En nuestro siglo XXI predomina el ajetreo y la distracción. Se está perdiendo el gusto por estar con uno mismo sin interferencias externas. Todo ello impide, mediante la oportuna y serena reflexión personal, solucionar los temas que preocupan y ocupan. Antes incluso de levantarnos de la cama escuchamos noticias terribles, durante el día portamos dispositivos electrónicos ─ya sea mientras caminamos, estudiamos o trabajamos─ para sentirnos en compañía. Y, para colmo, en comidas y reuniones familiares encendemos la televisión con la idea de cubrir silencios que resultarían insoportables.

Así, a diferencia de tiempos pasados donde el problema era la falta de información, en el nuestro las complicaciones surgen por exceso de la misma. Padecemos una inundación de datos que, recibidos de manera continua, conduce insensiblemente hasta un estado de confusión, Es la conocida historia de la rana que se escapa si se la pone en agua caliente, pero se escalda si se mete en agua fría y se calienta paulatinamente. El resultado del estilo de vida actual es un bloqueo y, paradójicamente, un estado de desinformación.

La Medicina no es ajena a esta situación, evitémosla. Distanciémonos del bullicio circundante, sepamos priorizar bien las fuentes fiables y, sobre todo, el momento conveniente para mantenernos al día, pero reservemos siempre en la agenda espacios imprescindibles de soledad para la adecuada reflexión e, incluso, el sano aburrimiento. Y es que a veces menos es más, ¿vale?

Dr. Manuel Álvarez Romero, Médico Internista

Dr. José Ignacio del Pino Montesinos, Médico Psiquiatra

7 de diciembre de 2023


         

¿A qué esperas para tener la mejor protección profesional?

Garantiza tu seguridad como profesional médico. Aviso importante sobre RC

Más información