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Perfeccionismo y autoestima

   «Si cerráis la puerta a todos los errores, también la verdad se quedará fuera.»

Rabindranath TAGORE (1861-1941)

     El tema de la personalidad suele interesar bastante y con frecuencia. Por tal razón, refrendada por nuestra experiencia a lo largo de bastantes años de práctica clínica en el campo de la Medicina Psicosomática, traemos a este artículo el tema de hoy. Se trata de pensar y profundizar en una cuestión que suscita interés tal como es el análisis que relaciona rasgos y actitudes personales con la Autoestima. Y añadiremos la sorpresa de encontrarnos con la afirmación de que el Perfeccionismo es un factor fundamental que reduce o complica la correcta autoestima.

Uno de los más destacados autores en estas materias, D. E. Hamachek (Encounters with the Self, Rinehart, Nueva York, 1971), afirma que la persona cuya autoestima es correcta y suficiente se caracteriza porque:

 1. Cree en ciertos valores y principios con firmeza, está dispuesta a defenderlos, aunque encuentre oposición. Además, se siente suficientemente segura para modificarlos si la experiencia demuestra que se equivocaba.

 2. Es capaz de obrar según crea más acertado, confía en su propio criterio sin sentirse culpable cuando a otros no les parezca bien su proceder.

 3. No pierde el tiempo preocupándose en exceso por lo que le haya ocurrido en el pasado ni por lo que le pueda ocurrir en el futuro. Aprende del pasado, proyecta para el futuro y vive con intensidad el presente.

 4. Confía plenamente en su capacidad para resolver sus propios problemas, sin dejarse acobardar fácilmente por fracasos y dificultades. Pero está dispuesta a pedir ayuda cuando realmente lo necesita.

 5. Se considera y siente igual que cualquier otra persona; ni inferior, ni superior; sencillamente, igual en dignidad; pero reconoce diferencias en talentos específicos, prestigio profesional o posición económica.

 6. Da por sentado que es interesante y valiosa para otras personas, al menos para aquellas con las que mantiene amistad.

 7. No se deja manipular y colabora si es apropiado y conveniente.

 8. Reconoce y acepta en sí misma diferentes sentimientos y pulsiones, tanto positivos como negativos, y está dispuesta a revelárselos a otra persona, si le parece que vale la pena y así lo desea.

 9. Es capaz de disfrutar con una gran variedad de actividades.

10. Es sensible a los sentimientos y necesidades de los demás; respeta las normas sensatas de convivencia generalmente aceptadas, y entiende que no tiene derecho a —ni lo desea— medrar o divertirse a costa de otros.

Y por otra parte también señala indicios de Autoestima negativa. como la autocrítica rigorista, tendente a crear un estado habitual de insatisfacción consigo mismo. La hipersensibilidad a la crítica que la hace sentirse fácilmente atacado con un resentimiento pertinaz contra sus críticos. La indecisión crónica, no por falta de información sino por miedo exagerado a equivocarse. El deseo excesivo de complacer, sin atreverse a decir «no», por temor a desagradar y perder la benevolencia del peticionario. El perfeccionismo o autoexigencia de hacer «perfectamente», sin un solo fallo, casi todo cuanto intenta; lo cual puede llevarle a sentirse muy mal cuando las cosas no salen con la perfección exigida. La culpabilidad neurótica que le condena por conductas no siempre objetivamente malas, y exagera la magnitud de sus errores o los lamenta indefinidamente, sin llegar a perdonarse por completo. La hostilidad flotante, la irritabilidad a flor de piel, siempre a punto de estallar aun por cosas de poca importancia; propia del supercrítico a quien todo le sienta mal, todo le disgusta, todo le decepciona, nada le satisface… Y las tendencias defensivas, como una negatividad continuada (todo lo ve negro: su vida, su futuro y, sobre todo, su sí mismo) y la inapetencia generalizada del gozo de vivir y de la vida misma.

Los rasgos propios de la personalidad Perfeccionista o Anancástica nos aportarán salud integral si sabemos valorarlos y modularlos adecuadamente. Posiblemente hemos pensado en amigos o parientes con los rasgos señalados. Quizás en nosotros mismos. Y esta puede ser la ventaja de nuestra aportación, capaz de hacernos considerar la posibilidad de mejorar alguna faceta que desmerece de nuestro buen pensar, decidir y actuar. Ya esto, bien vale la atención prestada. Al menos así lo pensamos y deseamos desde estas líneas.

Dr. Manuel Álvarez Romero, Médico Internista

Dr. José Ignacio del Pino Montesinos, Médico Psiquiatra

13 de marzo de 2024


         

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